INSATISFACCION SEXUAL, ¿POR QUÉ?

Es probable que con el tiempo una pareja se vaya desgastando y lleguen a un punto en el que sus relaciones sexuales se conviertan en insatisfactorias.


Este es el caso de las parejas cuya relación sexual se limita a realizar el coito de forma rápida, mecánica y rutinaria, con el objeto de alcanzar el orgasmo.

Debido a que la mujer, por su fisiología, tiene un ritmo sexual más lento que el del hombre, se hace difícil que ella pueda alcanzar el orgasmo, lo que le genera frustración.

A veces, la mujer finge el orgasmo para que el hombre acabe cuanto antes con algo que a ella le genera rechazo.

Algunos hombres pueden, por egoísmo o desinformación, no preocuparse siquiera de procurar que la mujer obtenga satisfacción sexual.

A menudo, la situación descrita va acompañada de una falta de muestras de afectividad.

Esto último es mucho más perjudicial para la mujer, pues su sexualidad está basada en la sensualidad, el romanticismo y la fantasía, mientras que la del hombre tiene un marcado carácter genital.

El resultado de mantener este tipo de relaciones es la frustración e insatisfacción, especialmente de la mujer. A la larga, se resienten el bienestar personal y la relación de pareja.

INSATISFACCION SEXUAL EN LA MUJER

LOS PRINCIPALES FACTORES SON:

 

"INSATISFACCIÓN SEXUAL EN LA MUJER"

Educación sexual rígida y cerrada en relación al sexo, provoca que el sexo se perciba como malo o sucio y sentimientos como la culpa, el temor a pecar, la inhibición y el rechazo a una vida sexual plena surgen fácilmente sobre todo en las mujeres, ya que los hombres tienen “permitido” vivir su sexualidad, aunque esto no los exenta de ser ignorantes en el área.

 

2.   Falta de información, es decir, expectativas o ideas falsas como por ejemplo: que es el hombre el responsable de brindar placer a su pareja, o que sólo con la penetración se va a conseguir un orgasmo, que tocarse los genitales es malo, etc.; lo cual provocan que la mujer adopte un papel pasivo en el que jamás asume la responsabilidad acerca de su propio placer y con esto el desconocimiento de su cuerpo y por supuesto de sus genitales, y generalmente se espera que el compañero “mágicamente” sepa cómo estimularla, ya  que el hombre si sabe como hacerlo.

 

3.   Baja Autoestima, la mujer en muchas ocasiones no se siente segura de su propio valor, no se acepta como es, se centra más en lo “que debe hacer” más que en lo “que quiere y necesita hacer” y no se siente satisfecha con su propio cuerpo; esto la conduce a no ser capaz de vivir la sexualidad de manera natural y espontánea. Se siente desconectada de sus propios deseos sexuales, adopta una posición de pasividad ante la relación, e incluso puede tener problemas en alcanzar el orgasmo o finge tenerlo por temor a defraudar a su pareja o a ser abandonada.

 

4.   Respuesta sexual Humana,  las mujeres no estamos enteradas de cómo se desarrolla la respuesta sexual humana (Por favor lee el artículo acerca del Deseo en la Mujer . Cuando la pareja dedica un tiempo reducido para la estimulación de la mujer, acompañado con falta de caricias o del tiempo suficiente para que ella alcance la lubricación y/o excitación o una actividad sexual precipitada, lleva a que la mujer tenga la percepción de que el hombre sólo quiere tener “sexo” para satisfacerse él. En el afán de intentar responder tan rápido como lo hace el hombre, se apura en su proceso de excitación lo que la llevará probablemente a la perdida del orgasmo o a un coito doloroso.

 

5.   Cansancio y estrés, es evidente que el ritmo de vida actual provoca que las mujeres tengamos que hacernos cargo no sólo de nuestras responsabilidades laborales más los hijos, y la casa, lo que favorece que sintamos inapetencia o falta de interés por mantener relaciones sexuales con la pareja o a ver la relación sexual como otra obligación o deber del día. Si agregamos que él también está cansado y quisiera que a veces tomáramos la iniciativa, las relaciones sexuales se vuelven rutinarias y carentes de espontaneidad y atractivo.

 

6.   Falta de comunicación sobre la sexualidad; si bien es cierto que ambos sexos pasan por fases similares de respuesta sexual (excitación, meseta, orgasmo, resolución, y período refractario) es sabido que las mujeres alcanzamos estas etapas más lentamente y por lo tanto, necesitamos de mayor estimulación previa al coito que el hombre. Pero para que ésta estimulación sea más placentera y beneficie nuestra excitación y orgasmo, nuestra pareja debería conocer cuales son nuestras necesidades, expectativas, deseos, fantasías, etc. La manera más natural es que se lo comuniquemos abiertamente y no esperemos que la pareja suponga lo que queremos, ya que la posibilidad de que no cumpla nuestras expectativas son muy altas y nos lleve (a ambos) a sentir frustración.

 

7.   Temores y problemas emocionales, podemos sentir temor a fracasar sexualmente, a no hacer gozar o excitar a la pareja y  miedo al embarazo, miedo al dolor, al que dirán, temor a disfrutar de nuestra sexualidad por problemas en el pasado, sin embargo tenemos la responsabilidad de reconocer cuál es el problema y buscar ayuda, necesitamos darnos que cuenta que estos temores acarrearán un displacer generalizado a nuestra vida que afectará nuestra respuesta sexual.

 

8.   Infecciones vaginales, trastornos hormonales, son también factores que desencadenan inapetencia sexual y dolor durante la penetración, por ello es muy importante visitar al ginecólogo regularmente para conocer nuestro estado de salud y tomar las medidas necesarias.

INSATISFACCION SEXUAL EN EL HOMBRES

Los varones -presos de su anatomía- tienen un funcionamiento sexual más complicado que las mujeres. Esto los hace más proclives a padecer diferentes perturbaciones en su respuesta sexual (deseo, excitación y orgasmo).

Pero también -presos de la cultura- muchos varones viven su sexualidad atrapada en mitos y prejuicios que limitan su capacidad placentera. Cuando tienen dificultades sexuales, generalmente sienten que su masculinidad está en peligro. La cultura nos fue enseñando que un "verdadero hombre" siempre "debe" funcionar, y bien. Esta creencia está arraigada tanto en varones como en mujeres.

Es importante que el hombre recapacite acerca del lugar que le da a su vivencia real de placer y donde ubica la posibilidad de lograrlo. Los mensajes culturales enseñaron a los varones a remitir su gratificación exclusivamente a sus genitales; de hecho, la erección y la eyaculación pueden acaecer en escasos minutos. Sin embargo, el que un varón eyacule o no, no significa que haya gozado sexualmente. La vivencia de satisfacción es decoficada por el cerebro; como somos seres humanos, un reflejo mecánico que no incluya áreas emocionales reduce el impulso sexual a una descarga meramente higiénica.

Las diferentes piezas del "Rompecabezas sexual" -educación, personalidad, salud física, influencia cultural, relación de pareja, estilo de vida, etc.- van entremezclándose para lograr armarlo con mayor o menor armonía y satisfacción.